lunes, 27 de marzo de 2017

BALIDOS CAPRINOS ... desde Catamarca (V).

A confesión de parte ...

Otro aporte original del Dr. MV. Enrique Martín NOGUÉS:
Porqué veterinario; porqué extensionista; porqué caprinero ???
[Extracto de un boceto escrito por el apreciado amigo y colega].

..."Mi familia era, en mi juventud, un reducto de abogados que realizaban la profesión dentro de un marco ético absoluto y ejemplar. Pero faltaba en ella el espíritu quijotesco de defender esas causas límites, que se suelen clasificar como perdidas. Bien puesto en ese dilema, pensé en que dada mi personalidad, iba a defender ese tipo de causas. La estampa de don Alfredo L. Palacios, único en nuestro país que encarnó al Caballero de la Triste Figura, siempre dispuesto en el apoyo a los débiles, obró de aliciente a mi decisión.
 Opté entonces por el estudio de las Ciencias Veterinarias, dado que consideré que como Médico me iban a absorber las situaciones de pobreza o las enfermedades difíciles y serias, alternativamente. Las responsabilidades ante el fallecimiento de un paciente y la ausencia de suficiente fortaleza para asimilar esa situación y confortar a los familiares coartaron la elección.
 En mayo de 1966 concluí mis estudios de Veterinario en la entonces Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires (FAV-UBA); la hoy Facultad de Ciencias Veterinarias, con todas las letras. Cumplí, desde aquel entonces, más de medio siglo de pasión y ejercicio de la querida profesión.
 Tratando de dar un cauce a mis inquietudes, ingresé en noviembre de dicho año, al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que cumplía diez años desde su creación. Pedí destino, por afecto de orígenes, en la provincia de Catamarca, a la Estación Experimental Agropecuaria de SUMALAO (EEASumalao), en el departamento de Valle Viejo. Allí, en su Campo Anexo SANTA CRUZ se requería de un Médico Veterinario.
 En ese entonces se mantenía en dicho Campo un pequeño rodeo de bovinos importados de ganado Pardo Suizo, y un hato caprino de raza Angora de origen texano.
 Para mi inicial ejercicio profesional resultaron experiencias dolorosas.
 Los bovinos Pardo Suizo, aunque originarios de zonas montañosas, no resultaron los mejor adaptables a nuestras sierras semiáridas y cálidas. El éxito, previsto originalmente con su importación no confluyó con el área geográfica inicialmente elegida. [Nota del Editor: algunos ejemplares de esta raza fueron enviados a Tierra del Fuego por el INTA, y tuve ocasión de participar de su cría en la Escuela Agrotécnica Salesiana de Río Grande.]
 Los caprinos Angora, arribaron fortuitamente al Campo Anexo desde un predio santiagueño en Tala Pozo. Su importador y criador, por razones de agobio económico, decidió donarlos para experimentación al INTA. Se pensó con ellos, orientar la cría caprina hacia la producción de fibra (mohair), ignorando que el medio natural de monte xerófito y espinudo actuaría en contra de cualquier ganado con vellón, sea ovino o caprino.
 En esos meses primeros inicié mis salidas al campo y empezé a comprender los problemas básicos de la cría animal y sus actores reales en la zona de influencia. Situaciones económicas y sociales de subsistencia en ambientes agroecológicos extremadamente frágiles por incidencia del clima, los suelos, los habitantes.
 Al cabo de 12 años de mantenimiento, los Angoras fueron enviados al INTA de Bariloche, en Patagonia, región dónde su cría era efectuada extensivamente y desde vieja data. Es probable, tal cual lo afirmaba Grenville Morris, que los inmigrantes bóers hubieran traído cabras de este tipo desde Sudáfrica al colonizar la Patagonia central a inicios del siglo XX.
 De allí en más, las cabras, los criadores de ellas (crianceros, chivateros, caprineros), los amigos y colegas atrapados en la misma quijoteada, las clases en la universidad (UNCa), los escritos, las charlas temáticas, ocuparon el resto de mis décadas hasta hoy. ..."

[Véanse: Balidos caprinos ... desde Catamarca: I, II, III, IV.]

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